domingo, 18 de noviembre de 2012

Cómo tener más tiempo


La gente está aborregada porque no tiene tiempo.

¿Por qué no tiene tiempo? ¿quién se lo quita? Vamos a empezar a hacer hueco... No tenemos tiempo por culpa de la tele... si apagáramos la tele ya tendríamos mucho tiempo libre. Por otro lado, la gente pone la tele para “descansar” pero no es así. Si tú miras la tele apagada durante 10 min estarás a los 10 min con muchas más ganas de hacer cosas que si la hubieras visto 2 horas. Es más, al ver la tele 2h estarás igual de cansado que cuando empezaste.
Por otro lado, sería cojonudo, imaginad ¿cómo nos van a dominar si no vemos la tele? ¿si no tienen ese arma de entretenimiento y de miedo? Porque la tele “nos entretiene” para no dejarnos tiempo para pensar en otra cosa y, por otro lado, nos mete un miedo horrible a todo: a que la cosa está mu mala, a lo sobrenatural, a temernos unos seres humanos a otros...
Con la tele meto también el cine, claro, que hace lo mismo: entretenernos y acojonarnos.

En fin, una vez eliminada la tele de nuestras vidas, aparece un montón de tiempo pero no suficiente. Aparecerá suficiente tiempo cuando dejemos de hacer cosas desde el punto de vista de los demás. Es decir, ¿por qué voy a comprarme esto o lo otro? Porque me imagino que, cuando los demás me vean con esto o lo otro, me van a ver muy bien. O porque si me ven esto que llevo me va a dar vergüenza. En el caso de las madres, además de a nosotras mismas, tenemos que mirar por el qué dirán si nuestr@ hij@ no va adecuad@. Al final, me veo utilizando mi tiempo en comprar cosas porque así me quedo más tranquila desde el punto de vista de los demás, creo que voy a ser más "aceptada". 

Obviamente, comprar es una vía de escape para los que no les gusta pensar hacia dónde cojones van. Entonces, como quieren entretener su cabeza no sea que se den cuenta que su vida tiene poco sentido, compramos para entretenernos, para imaginarnos la situación de cuando usemos dicho objeto y así va pasando el rato... y la vida...

Hemos perdido el norte, el norte del porqué de las cosas. El norte de a dónde vamos y para qué hacemos esto o lo otro. ¿No estaría bien pararnos cuando vamos a hacer algo y ver si realmente yo lo quiero hacer o es que me siento empujada por la sociedad o culpable si no lo hago, o señalada o criticada, etc?

Una vez apagada la tele y no forzada a hacer cosas que no quiero (como comprar esto para que los demás me vean así o asao, o irme de viaje para luego poderlo contar...), ¿qué hago con el tiempo que tengo? Pensar cómo puedo ayudar a mejorar el mundo suena bien, ¿verdad? o pensar qué puedo hacer para sentirme mejor ante determinada situación o persona que me perturba y me trae infelicidad (bueno, ya sabemos de otra entrada que la infelicidad no me la produce otra persona, puede que esa persona lo ponga en mi puerta y llame, pero seamos sinceros, los que abrimos la puerta somos nosotros...).
Imaginemos que todos, cada día, pensamos alguna cosilla para mejorar el mundo y/o que gestionamos mejor lo que sentimos para sentirnos más felices... Imaginemos un mundo en el que la gente está por ayudar y en el que hay cada día menos gente cabreada... 
Imaginemos que es así ya y seguro que ayudamos a que sea un poquito más así.


lunes, 22 de octubre de 2012

Resolución de conflictos

Ya he escrito otras veces sobre el respeto. Respeto significa, entre otras cosas, no tratar mal. Cada uno diría que no trata mal ni a su pareja ni a sus hijos ni a sus alumnos, pero, si hay frases que no le dirías a tu jefe o a tu vecino, es que tampoco son adecuadas para tus hijos, tu pareja, tus alumnos, etc.
También con uno mismo, hay veces que nos decimos unas cosas... que si se las dijéramos a otros nos dejarían de hablar (o deberían si no lo hacen).

Pero comencemos con el tema de hoy: resolver conflictos.

A la hora de vivir el día a día y resolver las situaciones que nos van saliendo, sólo tenemos que ser conscientes de cómo estamos. Es decir, si acabo de resolver una situación y creo que de manera justa, pero estoy airada, tensa, cabreada, triste, etc... es que no la he resuelto debidamente, y mi cuerpo (o mi corazón) me lo indican. A veces no les hacemos caso a estas señales, porque desde la cabeza hemos obrado "con justicia", pero sería bueno que le hiciéramos caso ya que en ello va nuestra felicidad. Si resolvemos los conflictos conforme a mi corazón y me siento bien al resolverlos no se me acumulan malos sentimientos, que luego pueden producir enfermedades; al fin y al cabo, si me quedo triste o enfadada, es una energía chunga con la que me quedo, que me como, y tiene que salir por algún lado, si como mucho de este mal rollo, terminaré enfermando...es como comer algo que no sienta bien, la primera vez mi cuerpo está fuerte y puede con ello, cuando lo comemos mucho termina afectándonos.

Con los niños es mucho más fácil acertar. Porque son más nobles y porque no queremos hacerles daño (si estamos sanos). Cuando un niño hace algo que no está bien (por ejemplo, pegar a otro niño) podemos optar por dos vías: 
Regañar al niño. Hacerle sentir lo suficientemente mal por su comportamiento que no quiera repetirlo. Este "suficientemente mal" puede ser por la coacción, por la fuerza, o por hacerle sentir miserable o culpable por su comportamiento. 
Si le hicimos sentir esto la última vez que hizo algo que no estuvo bien, el niño intentará no hacerlo más porque está asustado de que le peguen o le griten, porque no quiere que le ridiculicen, etc. Pero, ¿lo hará también cuando nosotros no estemos delante? 
También podemos tratar de hacerle ver lo mal que el otro niño se sintió cuando le pegó. Pero si lo hacemos desde la culpa, el niño se sentirá culpable, y eso es algo que no nos gusta a ninguno, y lo evitamos. El niño también lo va a evitar. Si hace falta mentir para que no me hagan sentir culpable, lo haré. Sentirse culpable no gusta, y el niño lo va a evitar como pueda: negando que ha sido él o cerrándose a escuchar unas palabras de nuestra boca que le hieren. El niño tiene que defenderse de esa emoción chunga que le estamos haciendo sentir.

La otra opción es tratar, con amor, de empatizar con él y preguntarle por qué ha hecho lo que ha hecho. Cuando empatizamos con el niño desde el amor, él se siente querido y respetado y se crea una conexión entre él y nosotros. Ya no hace falta que él cierre sus oídos a lo que le decimos que le hace daño ya que ya no le hace daño, y está abierto y dispuesto a escucharnos. Y si nos escucha, le podemos tratar de explicar o guiar para que empatice con el otro niño al que acaba de herir. Cuando empatice con su "víctima" le pedirá perdón.
Pasos para usar esta opción: lo primero, una vez estamos con el niño, es no querer hacerle sentir culpable. Atraer al niño pero no para reñirle, sino pensando y sintiendo que es una persona maravillosa y que te sorprende que haya hecho daño a alguien. Él se sentirá amado y respetado y, entre los dos, podéis averiguar porqué ha querido hacer daño al otro niño. A veces la ira que ha salido con el otro niño no tiene nada que ver con él sino que está enfadado con papi o mami o su herman@, etc y, al estar lleno de ira, lo ha volcado con uno que ha pensado más débil. Pero así nos ayuda a él y a nosotros como educadores, a determinar de dónde viene la ira y él mismo se da cuenta que haber pegado no lo soluciona ni le ayuda.
Esta solución se puede aplicar a cualquier persona, no sólo a los niños. Pero los niños tienen sus barreras más bajitas (por eso es más fácil hacerles daño y por eso tenemos que tener más cuidado de no hacérselo) con lo que más fácilmente la desmontan, se acercan a ti y comprenden que lo que han hecho te pone triste a ti y a ellos mismos. Cuanto más mayores y más daño han recibido, más altas sus murallas y más difícil desmontarlas. Pero no imposible. Cuanto más fuerte sea el amor con el que contamos, más fácil caerá la barrera que nos separa, y mejor podremos empatizar con el mal sentir del otro (porque cuando uno pega o hace algo malo es porque no estaba bien antes de hacerlo, si nos sintiéramos felices no pegaríamos, ni gritaríamos...).
Porque primero hay que empatizar con la persona que ha hecho algo malo para que luego esa persona quiera empatizar con tu ayuda con la persona que agredió.

Ahora, quizá se os pasen muchas ocasiones por la cabeza en la que queréis que vuestro hijo (u otra persona) se comporte de otra manera a como lo hizo y, en esas ocasiones, antes de poder aplicar esto, hay que determinar si lo que hizo el niño es realmente "malo" o es que, simplemente, no me conviene.

Porque, si lo que ocurre es que no me conviene (empecemos a ser sinceros con nosotros mismos aunque cueste un poquito...) quizá nos ayude este otro texto por ahora:

http://www.webislam.com/articulos/29776-la_comunicacion_compasiva_y_nuestros_hijos.html

Si a alguien le funciona, o no le funciona, podéis escribir aquí algún comentario :)

miércoles, 27 de junio de 2012

A las maravillosas mujeres que sienten

Últimamente estoy hablando con muchas mujeres que se quedan en casa a cargo de los hijos. En estos casos, más incluso que en ningún otro, es la mujer quien conoce lo que siente cada hijo, se da cuenta si está triste, nervioso, si las cosas no son lo que esperaba... Porque para eso estamos hechas las mujeres, somos nosotras las que tenemos desarrolladas las capacidades de entender lo que un bebé que no puede hablar necesita... No es un alegato en contra de los hombres, es que esa capacidad la necesitamos haber desarrollado para que nuestro hijo no lo pase muy mal...

En fin, estas mujeres (todas ellas intuitivas, escuchemos o no esa intuición, a todas nos habla) intuyen o advierten que el cole no es lo que su niño esperaba. Cuando Carla fue a la guarde iba emocionada "un lugar lleno de niños y juguetes, eso debe ser la bomba", eso es lo que pensaba, no me lo dijo, pero usé esa intuición que tenemos las mujeres (para mí estaba tan claro que tenía esa opinión como si lo tuviera escrito en la frente). A los pocos días, noté también su cara de desilusión "esto no es lo que yo esperaba". Al cabo de una semana o dos me verbalizó "yo no quiero ir al cole que allí los niños lloran mucho y yo me pongo triste".

Este ejemplo, con distintas versiones, de notar en tu hijo que algo no está bien del todo lo hemos vivido todas en algún momento. Algunas lo hemos notado, otras, además, hemos pensado en ello. Otras valientes, se lo han comentado a sus maridos/parejas. En la mayor parte de los casos, estas parejas, que serán probablemente buenas personas, como no han notado nada porque no están preparados para ello, te dicen algo así como "no será para tanto" "solucionar eso es un lío" "ya se acostumbrará", etc. Tú sigues con tu "es que esto no está bien" "es que esto no es lo que yo quiero para mi hijo" pero nos han enseñado a que en la pareja hay que llevarse bien y que no se pueden tomar decisiones si los dos no estamos de acuerdo.

Esto último puede sonar muy democrático pero no lo es, tú harías otra cosa. Si te diera carta blanca o si tú trabajaras harías otra cosa pero, en el fondo, no te da carta blanca. Dar carta blanca es "te dejo decidir a ti porque tú eres la que está mejor preparada para decidir algo tan importante para nuestros hijos porque ese es tu trabajo, en el que estás ahora y en el que las mujeres se han especializado durante miles de años". Dar carta blanca es confiar. "Cuida de mis hijos, pero las decisiones importantes las tomo yo".

Es decir, él, como es el que gana el dinero porque los dos nos pusimos de acuerdo en que yo cuidaría a nuestros hijos para que estuvieran mejor, resulta que ahora, para cómo hacer mi trabajo "conseguir adultos lo más felices posible" no tengo criterio, y al final prima el criterio masculino.

Y digo que no es una democracia porque siempre gana la opinión del varón, argumentando con la cabeza, no con el corazón.

No se trata de hacer guerra en casa sino de darnos cuenta que la mujer es la que mejor preparada está para darse cuenta de lo que sienten sus hijos y tenemos que confiar más en nosotras mismas. Cuando nuestro interior, y por amor, nos dice que algo es por otro sitio, el hombre debería respetarlo, no ignorarlo porque él no puede tener dicha percepción.

Dicen que están naciendo muchas niñas, a lo mejor es porque el mundo necesita un poquito más de intuición y sensibilidad que de pensamiento racional que nos ha traído al mundo al que estamos ahora.

Nuestra intuición nos guía, para eso la tenemos, hagámosle caso, es totalmente necesario para el futuro.

jueves, 21 de junio de 2012

Salir del armario

Desde que me gustan las cosas que la ciencia no explica y, como soy bastante charlatana, he comentado el tema de la posibilidad de tener otras vidas, de que no "desaparezcamos" al morir, etc con bastantes amigos y conocidos.
Gracias a estas charlas he podido hacer una estadística aproximada de cómo de frecuentes son los fenómenos "paranormales" en la sociedad y me he quedado sorprendida.
Casi la mitad de la gente con lo que hablo, al cabo de un ratillo, me suele decir "esto yo no se lo he contado a nadie pero..." y, después del "pero", relatan sucesos "paranormales" en primera persona que no se atreven a contar a prácticamente nadie no sea que les tomen por locos o alucinados. Aquí hay personas como el niño del 6º sentido (la peli), otros que presienten que hay alguien más, otros que han tenido conversaciones puntuales con personas queridas fallecidas...
En mis estadísticas hay gente de todo tipo: con estudios y sin estudios, universitarios, parados, catedráticos... Pero todos tienen en común que no se atreven a contar algo porque la sociedad ya les ha juzgado, porque no quieren sentir que son distintos a la sociedad, bichos raros.

Hace un tiempo leí que, antiguamente, a las personas que pensaban en contra de los dogmas, se las quemaba, ahora, el que va en contra de la ciencia se le ridiculiza. Es decir, se ha desprestigiado tanto el tema "sobrenatural" que, si no crees los "dogmas" de la ciencia, tienes que ir vestido de dorado y no les cuadra que seas ingeniera: no se puede ser inteligente y crédulo a la vez...

Porque crédulo significa que te crees todo lo que te cuentan, que no lo pasas por la mente racional...

Y disculpen, pero paso todo por mi mente racional, más a menudo de lo que me gustaría y el mundo, si no pensamos que existe algo más de lo que vemos no me cuadra.
Y tampoco me cuadra que un 40% de mis amistades y conocidos hayan sufrido de alucinaciones u otros problemas mentales. Eso es buscarle tres pies al gato, no cuadra, no encaja...

Si no hubiéramos sustituidos los dogmas de la iglesia por los dogmas de la ciencia podríamos mirar a las cosas que nos ocurren de frente, y hablarlos con otras personas y nos daríamos cuenta que los sucesos paranormales son muy normales, y que debemos también buscarles una explicación y que, entre las posibles teorías, deberíamos mirarlas todas y así cada uno escogería la explicación que mejor le cuadrara, no la que le impusiera la sociedad para ser aceptado.

Si eres gay, eres gay y, si ves cosas sobrenaturales, ves cosas sobrenaturales y si crees que hay muchas vidas, lo crees y nadie te debería juzgar ni por lo uno ni por lo otro. Así que empecemos a salir del armario y a expresar lo que sentimos de veras y lo que creemos y lo que somos, nos sentiríamos mucho más cercanos a nuestros congéneres y más felices si no tenemos que ocultar una parte de nosotros.

Pensemos dos cosas: ¿por qué es tan frecuente? (la explicación de que están un poco locos ya no cuadra) y ¿por qué no se atreven a contarlo?, si estamos en una sociedad "tan libre" como la que estamos...

Cuando estéis en un lugar lleno de gente, pensad que mucha de la que está allí ha tenido experiencias "sobrenaturales" puntuales o diarias, que es de lo más normal y que alguien tiene que ser el primero en salir del armario para que los más cobardillos también se atrevan :)

Me encantaría ver a esas personas compartiendo sus experiencias en vez de contarlas en bajito y atemorizadas, por lo que piensen/juzguen los demás y por el hecho de que les haya pasado algo que no entienden y, además, les hayan ensañado desde pequeños, que debe dar miedo... ¿cómo te puede dar miedo la posibilidad de que cuando te mueras no desapareces? es la mejor noticia que te han dado en tu vida...

sábado, 9 de junio de 2012

El fracaso del sistema educativo

Ya sé que el titulito es un poco fuerte pero si de veras somos sinceros con nosotros mismos y tenemos un poquito de sensibilidad en mirar a nuestros jóvenes un poco más adentro nos daremos cuenta que es cierto y, que en la mayor parte de las veces, el sistema también fracasó con nosotros, o nos hizo fracasar...

Hay varios tipos de alumnos: los que pasan de todo, los que estudian lo justo para aprobar y para que sus padres estén más o menos contentos, consiguiéndolo a veces sí a veces no, y los que estudian mucho, son muy responsables, son competitivos, con los demás (se ponen verdes cuando el compañero saca más nota) o consigo mismos (si sacan un 9,5 se fijan en el 0,5 que les falta...).

Los tres ejemplos suelen ser fracasos del sistema educativo. ¿El empollón también??

El que pasa de todo es porque no sabe lo que quiere, los padres y profesores y la sociedad le hemos desconectado de lo que le motiva en la vida y ya no tiene ganas de ná. Digo "le hemos desconectado" porque los bebés vienen muy conectados con sí mismos cuando nacen, así que algo tendremos que ver los demás...
Después de decirle todo el rato lo que tenía y no tenía que hacer, que era malo cuando no hacía lo que me convenía, que éste es el único camino que hay cuando el niño siente que no es así.. Al final, el niño desconecta de lo que quiere porque está siempre en conflicto y, si estamos desconectados de lo que queremos no tenemos ganas de ná, y menos de hacer lo que otros quieren. Es más cómodo no pensar y darle gusto al cuerpo en el momento: no haré lo que quiero pero al menos hago lo que me da la gana.

El perfil de alumno que más o menos aprueba pero para que sus padres no les riñan es el más habitual. Lo hacen desde infantil: hacen las cosas rápidas para contentar a la maestra o a los padres y así les den la ración de amor que necesitan y luego se dedican a lo que les apetece. ¿Lo malo que tiene eso? que el interés por aprender desaparece; existirá el interés por aprobar, que no es lo mismo, con lo que no quiero saber, no quiero entender el mundo, no quiero saber más... Y eso baja muchíiisimo la calidad de la enseñanza: se nos olvidará nada más hacer el examen, el aprender no me motivará a buscar por mí mism@ respuestas ni preguntas más allá de lo que me cuentan en clase, no seré crítico con lo que me cuentan, sólo trataré de recordarlo para el examen...
Porque desde pequeños han asociado el cole a trabajar y no a divertirse, lo que les contamos en él pierde mucho. Y no debería ser así, porque entender el mundo no es divertido, ¡¡es maravilloso!!, sólo hay que mirar a un niño de 1, 2 o 3 años para darse cuenta.

Como digo, éstos son los perfiles más habituales, los padres y los profes están más o menos contentos, no sienten que hayan fracasado porque con suerte llegarán a ser universitarios, mediocres, pero universitarios.

El tercer perfil de fracaso educativo es mucho más duro de ver: gente que aprueba todo, que estudia, que siempre hace lo que tiene que hacer, nunca hay que decirle nada... Eso es lo malo: que siempre hace lo que le decimos que tiene que hacer y a veces no porque se lo digamos sino porque el exceso de responsabilidad que les hemos metido ha anulado su capacidad de hacer lo que sienten. Tarde o temprano tienen que pararse y pensar si están recorriendo su propio camino o el que les han grabado sus padres. Y muchos descubren que no saben qué les hace felices, qué les mueve por dentro, o lo saben o intuyen, pero no son suficientemente valientes como para llevar la contraria. No ser "responsables" les hace sentirse "culpables".

Todo sistema educativo o sociedad que nos empuja a hacer cosas distintas de lo que sentimos o que nos hace olvidar o no respeta lo que somos, nos empuja a hacer algo en lo que no creemos, con lo que, además de que no lo haremos del todo bien, no podremos conseguir la felicidad, la plenitud que aporta trabajar en lo que creemos, el sentimiento de inflarse el corazón y que nos guía en que estamos en nuestro camino y que, por muy escarpado que sea, lo recorremos con ganas.

jueves, 7 de junio de 2012

¿Por qué hay malas personas?

Yo creo que no hay malas personas, sino personas "heridas".

Si a nosotros nos tocan un brazo, pero nos dan en una heridita que tenemos, gritaremos, nos molestaremos con la persona que nos ha tocado o incluso le soltemos el brazo y le golpeemos más o menos fuertemente.
Si no tenemos la herida, no reaccionaremos de esa manera si la otra persona nos tocó suavemente.

A veces no nos damos cuenta de que no tocamos suavemente sino que le hacemos daño sin querer, y nos enfadamos ante la reacción de la otra...

Otras veces le hemos tocado realmente suave y no entendemos la reacción: reacciona porque tiene una herida y nuestra acción hace que esa herida duela.

Otras veces la persona reacciona sin hacer yo nada, entonces reacciona por asociación. Es decir, si nos mordió una vez un perro sentiremos miedo por los perros y, si se nos acerca un perro moviendo el rabo lo echaremos de mala manera porque nos recuerda a aquella otra mala experiencia.

En resumen, sólo el que ha sufrido puede ser malo. Los malos porque sí, de las películas, son precisamente eso: de las películas. E incluso el malo de las películas, si hubiera sido querido de pequeñito y amado y aceptado de verdad, ya no sería tan malo. Porque cuando hacemos algo bueno nos sentimos bien, realmente bien, contactamos con la felicidad. La venganza dicen que resulta dulce, pero no da la felicidad duradera ni profunda.

Entonces, ¿qué hacemos con las personas aparentemente "malas"? Darles nuestra comprensión y compasión: ¿qué le habrán hecho a esa pobre persona para que se comporte así?. Esto no es lástima, es compasión y, si además, aceptamos y queremos a esa persona, el resultado es sorprendente: ¿Cómo va a ser mala contigo una persona que se siente querida por ti? Las barreras se le caen. Y si estas barreras son muy grandes porque la persona está muy herida y necesitó construir estas murallas para que nadie le pueda hacer daño, sólo necesita más amor y comprensión para derribarlas.

Amar a esa persona no es dejarse dominar y dejarse maltratar por esa persona, es sólo suficiente sentirlo: pensar en que quieres lo mejor para esa persona, que te encantaría que fuera feliz y que halle pronto el camino para curar esa herida o tirar esos muros que la aíslan.

Además, cuando alguien nos hace daño nos está enseñando algo: nos está apuntando dónde tenemos nuestras heridas, para sanarlas. Si me dicen gorda y pienso que ha sido a mala uva, aprendo dos cosas: que tengo una heridita en que me llamen gorda; y que la otra persona siente o ha sentido sentimiento de inferioridad y necesita sentir ese poder sobre alguien para subsanarlo.
Puede que habitualmente se vea gorda con lo que necesita sentir que otr@ es también gordo para compensar ese sentimiento de inferioridad. O envidia algún valor nuestro y necesita sentir que es superior a nosotros al menos en eso... El caso es siempre que si nos ha querido insultar es porque ella misma está dañada con lo que tenemos que darle comprensión y las gracias por señalarme una herida que quizá no estoy viendo y me afecte sin darme cuenta.

Cada persona que se acerca a mí me trae un mensaje que sería bueno que aprendiera: veamos el mensaje que trae y, si no nos gusta, ver por qué no me gusta (si yo lo pedí, si tengo una herida, etc), pero no matemos la mensajero...

Y esto enlaza con esta otra entrada sobre las personas que me hieren... Respeto a uno mismo



lunes, 21 de mayo de 2012

Espejo, espejito mágico ¿soy yo la mejor? No, no lo eres, pero te quiero igual


Los niños no son personas de las que debamos cuidar sino personas de las que debemos aprender.
Ellos nos muestran nuestros puntos débiles, para que los veamos y los trabajemos. Ellos nos muestran las estupideces de nuestra sociedad, nuestras incongruencias, para que las cambiemos. Aunque es cierto que, a veces, estamos tan metidos en la estupidez, somos casi tan parte de ella, que nos empeñamos en no verla y creemos que los que se tienen que acostumbrar son ellos. De hecho, nuestros padres nos acostumbraron tanto a esto que ya no sabemos a veces distinguir lo que es “social” de lo que es realmente bueno. Creemos que cantar por la calle es de locos y trabajar un montón de horas para conseguir más dinero es de normales...

Los espacios deberían estar hechos para que haya niños, ¿cómo si no, criamos a nuestros hijos si trabajamos muchas horas los papis y las mamis si, además, el ocio no está “preparado para niños”?
Ir con los niños a la mayor parte de los sitios debería ser algo normal. Claro que no se “aprovecha” como si vamos solos, claro que hay cosas que son más difíciles, sobre todo si la educación, que no la edad, nos quitó la mayor parte de la imaginación para redisfrutar las cosas de otra manera.

Quizá el quid está en querer hacer demasiadas cosas, en priorizar la casa, o la plancha, o querer llevarlo todo para adelante... Porque a las mamás que llevan a su hijo de punta en blanco (limpito y planchado además, ¿cómo lo harán?) nadie las critica pero a las que han aprendido a disfrutar de la vida junto con su bebé y no siguen las normas impuestas de trato de bebés sí. ¿Qué es más importante, bañar a tu niño todos los días como una energúmena porque no te da tiempo a hacer la cena o bañarle menos a menudo cuando una esté relajada y puedan ambos disfrutar de dicho baño??? Si, sí, la mayoría leemos esto y decimos “bañarle con tranquilidad” pero, a la hora de la verdad, como te sientes mala madre si no bañas al niño tantas veces como te impone la sociedad terminamos escogiendo la opción de la energúmena o, al menos, de la “resignada”, y no sé qué es peor, porque cuando hacemos algo sin ganas, sin que nos salga de dentro, lo hacemos esperando que alguien nos devuelva el esfuerzo que estamos poniendo y si eso no ocurre se nos sale la energúmena de nuevo de la cueva...

Llevémonos a nuestros hijos con nosotros todo lo que podamos. Con comprensión y amor, no resignación y fastidio, nos vamos a sorprender que el niño quiera estar allí más de lo que nosotros pensábamos porque a él le encanta estar donde sienta amor: ¡y qué mejor sitio que con su mami amorosa!!! Y, si no quiere estar allí, comprendámoslo, al fin y al cabo, no le hemos preguntado...

Escuchemos a nuestros hijos: cuando no hablan, observémonos y, cuando nos sintamos mal por alguna decisión que tomemos: es que NO es buenaaaaa!!. Lo malo es descubrir cuál es la buena porque aquí entran en juego nuestros sentimientos de culpabilidad conscientes o inconscientes, lo dentro que tengamos las normas de la sociedad porque, en la mayor parte de los casos, hacemos caso de la sociedad y no de nosotros mismos porque no somos “capaces” de llevar la contraria a la sociedad.

Y cuando hablan, escuchémoslos porque cuando juegan hacen cosas “absurdas” que aprenden de nosotros, de los mayores, y es un espejo perfecto para que veamos todas las cosas que les estamos imponiendo y ellos están asumiendo que el mundo funciona así, lleno de cosas absurdas...

Ya que nos han dado el regalo de este bonito espejo, aprovechémoslo, no queramos quitárnoslos de encima. El tiempo en el que los niños son pequeños no es un tiempo para “pasarlo cuanto antes” (y por eso tengo todos los hijos de golpe) es un tiempo para aprender y cuanto más aprendamos más felices somos. Y cuanto más estáticos seamos y más aferrados al antes peor lo vamos a pasar. Dejemos de echar la culpa al otro de nuestra felicidad porque nosotros somos los únicos responsables de ella: ni nuestro jefe ni nuestra pareja ni mucho menos nuestros hijos; Sólo se prestan de espejo para que veamos lo que no queremos ver.

martes, 17 de abril de 2012

¿Aprender o educar?

¿Por qué creo que es tan importante cambiar la escuela? por varios motivos:

Los adolescentes que veo a mi alrededor, en mi trabajo como profe y fuera de él, no tienen interés por aprender. Eso lo podemos observar todos. La gran mayoría sólo quiere aprobar para que sus padres no les riñan o les dejen salir en verano, pero muy pocos lo hacen para sí mismos.
Si los niños pequeños tienen interés por todo, ¿en qué momento pierden dicho interés?

Por otro lado, de lo que sé ahora, muchas cosas me las enseñaron en la escuela pero, como vosotros, la mayor parte se han ido olvidando en el camino. ¿Qué es lo que ha hecho que ciertas cosas las recuerde?: El interés.
Es decir, como un tema me ha gustado, he puesto interés en volver a leer sobre ello, ampliarlo, estudiarlo... Pero, ¿qué pasa para la gente que ha perdido el interés? que olvidan la mayor parte de las cosas que han aprendido.
Lo importante no es lo que les enseñamos en la escuela, sino que no pierdan el interés por aprender, porque eso hará que estudien, lean, etc, todo lo que les motive. Les hará personas despiertas a las que les interese el mundo y cómo mejorarlo.

Hace poco me contaba una madre acerca de lo que dice la maestra sobre su hijo de apenas 4 años: "se nota que es un niño listo pero hace las tareas rápido, para salir del paso e irse a jugar". Este comportamiento lo tienen los adolescentes de mis clases: no tienen interés en hacer algo bueno, sólo aquello que les permita salir del paso, que sea lo más parecido a lo que la maestra quiere, no a lo que ellos mismos piensan que sería un trabajo bueno, para poder aprobar y poco más. La misma situación se repite, en un niño de alrededor de 4 años y en los adolescentes de nuestros institutos. ¿No será que lo que le contamos al niño de 4 no le interesa? Sólo lo hacen por agradar, porque son niños buenos que quieren que la maestra les sonría y no les ponga mala cara. Lo hacen por lo mismo que nuestros adolescentes: por agradar a la maestra y por ende a sus padres, no porque realmente les interesa a ellos.
Desde los 3 años, o antes, ya les empezamos a "instruir" sobre lo que está bien y lo que está mal, negando lo que ellos sienten, con lo que empiezan a hacer cosas por nosotros, por agradarnos. Y cuando llenamos la escuela de conceptos y cosas que no les interesan ya pierden interés por todo o casi todo. Pasan de la escuela, se acostumbran a esa rutina de "hacer las cosas lo más rápido que puedo para dedicarme a lo que me interesa". Y esto lo aprenden a los 4 años!!! Cuando llegan a mis clases llevan 10 años de esta rutina, ¿cómo vamos a poder darle la vuelta y recuperar el interés? ¿no será más fácil no matar el interés innato que tienen los niños que matarlo y pretender que reaparezca cuando nos quejamos de ellos?

Los niños tienen un interés innato por todo. Pero quizá no de la manera que nosotros queremos, o no a la hora a la que a nosotros nos viene bien, o no a la hora a la que a los otros 24 alumnos con los que comparto clase les viene bien, o no sentados en una sillita.
Cada niño tiene su ritmo, y su hora, y su manera de hacer las cosas. Quizá no le interese pintar por dentro de la raya porque le parece un tostón, por mucho que mi madre y la maestra quieran que pase la unidad didáctica de la "psicomotricidad fina". Pero quizá le interesa poner piedrecitas pequeñitas en fila y consiga el mismo objetivo.

Lo que quiero decir es que los niños, teniendo un sitio adecuado para desarrollarse y con elementos reales, desarrollan muchas de las capacidades innatamente, y justo cuando se dan cuenta que les interesa, no cuando a alguien que elabora currículos ha decidido que debe estar listo para ello.

No aburramos a nuestros hijos y les encantará ir al cole SIEMPRE porque allí experimentan y hay alguien para resolver las dudas que ellos tengan, no que les digan cómo hacer las cosas antes de que ellos se lo planteen; Porque tenemos la teoría de que, cuanto antes les enseñemos las cosas, será mejor para ellos, y no es cierto, ellos lo aprenderán cuando estén listos y, si lo aprenden antes de tiempo, están desaprendiendo otra cosa que corresponde a su edad, quizá por esto los niños ahora son más "torpes" que eran sus padres a su edad, porque les enseñamos fichas en vez de a saltar de piedra a piedra... www.corazondetiza.org

lunes, 9 de abril de 2012

"¿Qué pasa si declaran una guerra y no vamos ninguno?"




Quizá por esta frase se ventilaron a John Lennon... pero ahora lo decimos más de uno... Algo está cambiando :)



martes, 6 de marzo de 2012

Las excusas

Voy a comentar la frase de la página principal de mi blog:  "De lo que te cuentan, no te recomiendo que te centres en desmentir en lo que se equivocan, sólo coge la parte que hay de verdad para ti en dichas palabras".


Cuando te cuentan algo solemos negar lo que nos dicen, solemos desmentir lo que el otro habla porque se equivoca en gran parte, solemos no escuchar porque estamos muy pendientes de defendernos o exponer al otro nuestra parte de razón. ¿Por qué no probamos otra cosa?


De todo lo que nos dicen, siempre hay una parte, aunque sea pequeña, que es cierta. Pues bien, en vez de malgastar nuestra energía en excusas, ¿por qué no escuchamos y vemos en lo que dicha persona tiene razón y sólo nos quedamos con eso? quizá aprendieramos algo...

Lo que ocurre no es ni bueno ni malo, depende de lo que elijas

Hay cosas que nos ocurren que son malas y otras que son buenas. O eso dice mucha gente, pero creo que es mentira.
Pepe y Antonio son vecinos y un día, Antonio se encuentra un caballo. Pepe se lamenta de su mala suerte,  que nunca se encuentra nada, y de la buena suerte de Antonio.
Al día siguiente el hijo de Antonio se cae del caballo y se parte una pierna: "pobre Antonio, ahora su hijo no le puede ayudar, con la falta que le hace, qué mala suerte ha tenido".
El miércoles llega el ejército reclutando jóvenes y, como el hijo de Antonio está escayolado no lo reclutan...

¿Qué cosas de las que nos pasan son buenas y cuáles malas? Si de todas maneras no podemos cambiar el hecho de que me he roto una pierna, ¿por qué no dejo de lamentarme y empiezo a tomármelo bien, disfrutando cuanto antes lo que me brinda la nueva situación?. Quizá lo que me ocurre es buenísimo si supiera que mañana vendrá el ejército... si tengo la pierna rota puedo pararme a leer, a relajarme... Si lo hemos escuchado de siempre "no hay mal que por bien no venga". Si la gente lleva diciendo esto años, será por algo, ¿no?

La vida es mucho más sencilla si pensamos que todo lo que ocurre es por nuestro bien. Las cosas que parecen menos favorables también pueden ser trampolines que te hagan pensar, que te replanteen las cosas de aquí en adelante. Quizá si no me ocurre la catarsis no soy capaz de salir de mi burbuja.
Por otro lado, aunque no creamos que un orden bueno y adecuado existe, la lógica también nos da la razón: si puedo cambiarlo cámbialo, pero no te lamentes, y si no puedo, tampoco te lamentes, cuanto antes aceptes lo que hay, antes inicias tu cambio (al final volvemos a lo mismo: creo que es necesario a veces algo "malo" porque es la única manera de que nos movamos de nuestra inmovilización). A ver si esta crisis va a ser un simple espolón para que reaccionemos...

Y, por otro lado, lo malo de no saber tomarse las cosas es que se lo enseñamos así a nuestros hijos: Tenemos un ascensor en casa que da muchos problemas y, cada vez que hay un problema nuevo, pues yo me desespero, la verdad. Hace un par de días mi hija y mi pareja se subieron en él y tuvieron un problemilla también, Carla, extrañada, miró al padre y le dijo "papi, ¿no te enfadas?".
¿Para qué narices me enfado con algo con lo que no puedo hacer nada, al menos en ese momento? ¿a quién hago mal con mi enfado, a la empresa de ascensores o a mí misma, que me cambia la cara y el ánimo? ¿por qué decido coger el camino del enfado en vez del camino sencillo? quizá porque eso es lo que he aprendido: que cuando te ocurre algo que no te gusta te enfadas y es lo normal. Perdona, no es normal ser idiota (porque hacerse daño a uno mismo es muy idiota), y si lo aceptamos como normal es que somos idiotas y, además conformistas.
Ya vemos que los hijos, sobre todo, están para ponernos de frente nuestras idioteces.

Hace poco me contaba una amiga: Hace tiempo volvía a casa después de un largo día y estaba realmente cansada. Mi hijo pequeño me pidió que lo bañara y la verdad, eso era casi lo último que me apetecía hacer en aquel momento, pero lo intenté. El niño estaba esa tarde bastante revoltoso, tiraba el agua fuera, me mojaba... al cabo de un rato se paró y me dijo "mami, ¿qué te pasa? llevo un rato tratando de hacerte reír y no te ríes...".
Ahora ponte en el lugar del niño, y piensa cómo se sentiría si le hubiéramos reñido, gritado, etc. Sólo piénsalo, las excusas me las dices mañana después de haber pensado :).

No hay nada malo, sólo depende de cómo nos lo tomemos porque todo, al final, es para nuestro beneficio.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Nadie me puede faltar al respeto

Ni a mi ni a ti, claro.

Nadie me puede faltar al respeto salvo yo mismo.

El fin de todas las personas es ser lo más felices posible. Pero hay veces en las que no lo soy, y no lo soy porque decido enojarme. Cuando me enojo no hago daño al que me produce el enojo sino a mí mismo, entonces, ¿por qué me enojo si me hago daño? me estoy faltando el respeto a mí mismo, que quiero ser feliz y ¿quién no me deja? yo mismo, que elijo enfadarme. Este comportamiento es algo que hemos aprendido pero que debemos cambiar porque no nos hace más felices ni mejora nada, más bien al contrario.

Ya lo he dicho en otra entrada en este blog pero creo que merece la pena repetirme: cuando alguien me insulta, por ejemplo, es como si me tirara una flecha, yo puedo dejar pasarla o puedo agarrarla en el aire y pincharme con ella, ¿quién me está fastidiando, el que lanza la flecha o yo mismo que la cojo y me pincho con ella? Si vamos por ahí agarrando las flechas que me tiran para autohacernos daño, ¿no nos estamos faltando el respeto a nosotros mismos autoimpidiéndonos ser felices?

Si puedo evitar que me insulten, lo evitaré (pondré un parte, pondré una denuncia, se lo comunicaré a quien proceda, me alejaré de la persona o situación...), pero no me irritaré porque no dejaré que esa persona pueda hacerme infeliz. No le voy a dar el poder sobre mi felicidad a otra persona.

"Di todo lo que quieras porque no te permito hacerme pasar ni un mal día ni un mal minuto, no tienes ese poder sobre mí :). Con gran satisfacción te comunico que, el poder, es ahora MIO"

viernes, 18 de noviembre de 2011

Empecemos a cambiar a mejor

El mundo está mal, si queremos cambiarlo tenemos que empezar a desarrollar el pensamiento divergente, es decir, buscar soluciones desde un ángulo distinto al ángulo desde el que mira el problema la mayoría, es la única manera de encontrar una solución realmente nueva:

http://www.youtube.com/watch?v=U4tL4eS--XM

La diferencia entre la dictadura y la democracia es que, en la primera se obedece, en la segunda, se vota cada cuatro años y se obedece. Cambiemos esto, de la manera que queráis, pero cambiémoslo.

Aquí hay una manera que se han inventado unos pocos:

http://www.youtube.com/watch?v=mczFrBYUAkY 

Pero seguro que hay más, lo que pasa es que a la mayoría no se le ocurren porque se les murió el pensamiento divergente en la niñez...

http://www.youtube.com/watch?v=g8J4LqQPy0M&feature=related 

Feliz finde electoral

viernes, 15 de julio de 2011

Consumir la mitad, trabajar la mitad, se acabó el paro :)

Yo no pillo por qué, si hay paro, quieren que nos jubilemos más tarde. O por qué hay gente que echa muchas horas en el trabajo... ¿no sería más lógico que trabajáramos todos menos y así el trabajo que hay se repartiría?
¿Por qué no incentivamos la media jornada? Tendríamos que gastar menos pero tendríamos más tiempo libre para dedicarlos a la gente que queremos (el ocio no es caro, en España, hasta hace poco, el ocio era pasear e ir a la playa o a la plaza los domingos; esto se cambió por consumir e ir a los centros comerciales, e ir a los bolos y no sé cuántas cosas más que hemos criticado de los americanos y ahora hacemos lo mismo...). Además, si ganamos menos, las casas, que es lo que se come más del 50% del salario de los españoles serían más baratas. El problema de los últimos años ha sido, entre otros, hacernos creer a todos que nos podíamos comprar una casa al precio que fuera, sólo hacía falta aumentar los años de la hipoteca y mágicamente, podíamos pagarla. Si no lo hubiéramos creído no habría habido un montón de gente comprando casas por encima de sus posibilidades reales a largo plazo y no habría subido la vivienda de la manera en la que lo ha hecho.
Por otro lado, sigo pensando... si cada vez hay más trabajos que hacen las máquinas, nos tenemos que inventar nuevos trabajos para suplir éstos que desaparecen y para dar trabajo a la población creciente pero, para inventarse nuevos trabajos hace falta inventarse nuevos usuarios para esos productos o servicios que fabriquemos y, si ya no tenemos tiempo para nada, ¿cómo nos va a dar tiempo a consumir otro producto o servicio más? Si, además, vemos que la felicidad no está en consumir, ¿por qué queremos seguir alimentando esta rueda que nos hace infelices? Me invento un trabajo con el que doy un nuevo servicio, tengo que buscar clientes que, o dejan de hacer otras cosas con lo que otros pierden trabajo o es que consumimos más. Eso es lo que ha pasado en los últimos 30 años, cada vez hemos consumido más con lo que hemos ido consumiendo la mayor parte de lo que nos ofrecían pero, ¿podemos seguir consumiendo más y más para que la rueda siga girando?

Tenemos que empezar a funcionar de otra manera, a hacer un ciclo de verdad, no una espiral en la que, para dar trabajo a los que llegan, por narices, tenemos que consumir más, a costa del tiempo para nosotros mismos del bueno, del tiempo para nuestros hijos y de los recursos limitados del planeta.

Trabajemos menos, consumamos menos y ganemos tiempo para pasear y hablar con los amigos.

jueves, 14 de julio de 2011

Cambiar el rumbo del mundo

Hemos oído a cientos de personas quejarse de su puesto de trabajo, quejarse de lo mal que lo trata el jefe o, más bien, de lo gurrumino que es, que con tal de ahorrarse esto o lo otro, nos hace cosas que nos incomodan pero, ¿hemos pensado si estamos exigiendo que nos traten de una manera en la que no tratamos a los demás?
¿Cómo vamos a cambiar el mundo? puede ser más sencillo de lo que parece: cambiando nuestra manera de consumir.
Obviamente, lo primero, es consumir menos, tratar de consumir lo que necesitamos y darnos cuenta de que muchas de las cosas que consumimos, sencillamente, no las necesitamos. Lo primero que no necesitamos en absoluto y no nos damos cuenta son los embalajes, las bolsas, los plásticos que nos envuelven y envuelven nuestros alimentos... Tratemos de comprar los alimentos lo menos empaquetados posible y, desde luego, sin usar bolsas de usar y tirar para su transporte. La única basura que es reciclable 100% es la que no se genera.
Por otro lado, ¿por qué elegimos este supermercado con respecto a otro? Normalmente porque es más barato. Cuando hay un producto más barato que en la tienda de al lado es porque, en algún sitio, han reducido el coste del producto. En muchos casos esto se traduce en que la persona que hace o que transporta o que vende el producto más barato cobra menos, o trabaja más horas por el mismo salario o cualquier otra cosa que haga reducir el precio final.
Si nosotros no nos movemos por ética sino por el precio, por ahorrarnos unos euros, ¿por qué nuestro jefe debe ser ético y no moverse por la pela? Si encuentra un trabajador que trabaja más barato que tú o más horas, ¿por qué no le va a contratar? está en su derecho, igual que tú estás en el tuyo de comprar aquí que te cuesta 1 euro más barato.
Si nosotros compramos productos sin importarnos a quién explotamos, ¿por qué nos quejamos si nos quieren explotar?
¿Qué pasaría si cambiáramos nuestra manera de comprar? Si cada vez que tuviéramos que comprar algo no pensáramos en "dónde está más barato" sino en "¿dónde creo que el producto será más justo?". Aunque no lo sepa con seguridad, al hacernos esta pregunta ya está empezando a cambiar el rumbo de nuestra sociedad porque, en vez de llevar nuestra energía a "lo más barato", "explotar a alguien para que a mí me cueste más barato", la estoy llevando a "mi clara intención es no explotar a nadie". A veces lo conseguiré más que otras pero, desde luego, es mi clara intención.
Si nos han comentado que este supermercado trata mejor a sus trabajadores que aquel otro, o que muchos países exportadores no respetan los derechos humanos y tratan inhumanamente a sus trabajadores, o que esta fruta viene de aquí al lado y la compro sin intermediarios (con lo que sé que el agricultor está recibiendo un precio más justo que si lo compro en una gran cadena), o que en aquel bar llevan trabajando las mismas personas muchos años (será que les tratan bien, normalmente)... Si, a la hora de elegir, elegimos lo que creemos mejor para el mundo, estaremos en el camino de lograr lo mejor para el mundo.
¿Qué pasaría si hubiera locales o tiendas u hoteles en los que, justo a la lista de precios, pusiera "aquí damos horarios y sueldos justos a nuestros trabajadores".
Sé que es muy difícil comprarlo todo de comercio justo, lo primero es porque hemos sido hasta ahora tan poco solidarios que apenas hemos comprado productos de comercio justo con lo que no hay gran variedad y el precio es bastante mayor. Pero, ¿qué pasa si elijo comprar lo más justo que puedo dentro de tratar de ser felices? No se trata de amargarse, de enloquecer o sentirse culpable de lo hecho hasta ahora, basta con empezar a girar mi mirada y a redirigir mi dinero hacia algo más ético. Poco a poco, veremos cómo el mundo gira con nosotros, porque nosotros hacemos el mundo, no lo hacen los grandes.
Lo que yo hago o intento siempre que puedo y quiero (que puede ser mejorable, claro):
- Comprar alimentos directamente del productor y con la menor cantidad de embalajes posible (Puedo ir a la frutería con mi carrito y no usar una sola bolsa) (Puedes echar un vistazo a ecoindalo o a selecfrus si te interesa este tema).
- Comprar alimentos ecológicos que contaminan menos.
- No comprar alimentos que vienen de muy lejos. No es necesario, no los compremos o reduzcamos mucho su consumo.
- No comprar productos de países en los que los derechos humanos no se respetan (en todos sitios se cuecen habas pero, reconozcámoslo, en unos se cuecen muchas más habas que en otros).
- Prefiero comprar 2 de comercio justo que 5 que no lo es. Con eso estoy diciendo "traed más comercio justo, creo que el mundo deber ser más justo y yo contribuyo a ello".
- Poner mi dinero en bancos lo más éticos posible para que mi dinero no financie empresas de armas o que no tienen ética. (Echa un vistazo al 2º video en esta otra entrada).

En general, se consciente de tus pasos en vez de vivir en la superficialidad y la inconsciencia en la que la tele nos quiere sumir. Somos mucho más que meras marionetas que consumen lo que nos echen, somos capaces de distinguir lo que quiero de lo que no, de pensar a dónde quiero encaminar mis pasos.

jueves, 2 de junio de 2011

Debemos ser conscientes de lo que está bien y lo que está mal y de lo que hacemos por los demás o por nosotros mismos, porque nos hace más felices o para evitar el qué dirán

Los romanos no se ocultaban para ir al baño:  las letrinas eran unos bancos con muchos agujeros, cada persona tenía su agujero pero nada de cortinitas entremedias. Por otro lado, es muy normal ver a un tío meando pero "que no nos pillen a nosotras", es algo que te da vergüenza. ¿No será todo esto cultural? No será que nos han dicho que es feo? Los niños pequeños no tienen vergüenza de que les veas haciendo pis o caca pero, con el tiempo, se fijan en que sus papis cierran la puerta del baño para hacer ciertas cosas con lo que intuyen que no debe ser decoroso...

¿Por qué hemos puesto al sexo y a otras cosas naturales en el conjunto de las cosas feas que no deben verse? Lo del sexo sí que no lo entiendo: gusta a todo el mundo, todo el mundo habla de ello porque somos progres pero que a mí no me pillen...

Por otro lado, ir en pelotas por la calle, te pueden meter en la cárcel por ello pero ¿a quién hago mal? Sin embargo, si chillo a alguien, si le falto el respeto a alguien, si tiro basura o papeles a la calle, o al mar, con todas estas acciones estoy haciendo un mal. Alguien sufre con mis actos, sin embargo, no voy a la cárcel por ello. ¿A alguien le ofende que yo vaya en pelotas? Es como si a alguien le ofendiera que yo no llevara la cara cubierta con un burka... Son escalones de la misma escalera.

¿Por qué, sin hacer daño a nadie, no puedo hacer lo que mi cuerpo me pida? ¿por qué criticamos al que va en pelotas, o a la que lleva mucho escote o la falda muy corta o al que se sale un poco de la norma o a los que hacen el amor en la calle? Alguno diría, o pensaría “es que no se puede hacer lo que a uno le de la gana”.¿Por qué? Mal no hago ¿Porque tú lo dices? ¿o por joder? ¿me jode que otros sean felices? Eso pareciera que hubieran estado y estén promulgando muchas religiones durante mucho tiempo: primero el decoro, las buenas costumbres, y luego la felicidad de las personas.

Pensemos algo más de nuestra sociedad. Creemos que somos libres, que podemos hacer lo que queramos, que podemos hacer lo mismo los hombres que las mujeres. Y no es cierto, seguimos teniendo las mismas normas que antaño, suavizadas, pero son las mismas. Un hombre puede ir sin camiseta, una mujer no, es más, si enseña un poco más de lo que debe es una "guarrilla". ¿Qué es un "guarrillo"? me pregunto.

Tampoco se le permite a un hombre casi llorar, o abrazar y besar a un amigo. O cogerle la mano en momentos difíciles... Los hombres no pueden expresar su cariño, su amor, tocando a otras personas, abrazándolas, poniéndoles una mano en el brazo, porque si tocan a chicas son salidos y si tocan a chicos son maricones.

Sigue habiendo muchas cosas "de hombres" o "de mujeres" que están vedadas al sexo contrario. Algunas nos dan igual pero otras nos hacen sufrir innecesariamente. Hay hombres a los que les gustaría mostrar esta ternura y dar cariño en forma de abrazos o besos pero no pueden para no ser tildados de esto o lo otro.

¿Qué prefiero, un hombre que quiere que yo sea la mujer más feliz del mundo y que disfrute de esta vida lo más que pueda, incluso estando con otros hombres o uno algo celoso que no me “deje” estar con otros hombres porque soy “su” mujer?
Es fuerte que prefiramos ser propiedad de alguien... ¿Quién nos habrá enseñado a que debemos tener dueño? ¿de dónde hemos aprendido que si no es que no nos quieren?

Parece que hemos aprendido lo que es el amor en las películas: la mayor parte de la gente no tiene relaciones constructivas pero, como sacado de una novela de supuesto amor, se sacrifica por el otro, se falta al respeto a uno mismo... No se trata de orgullo, se trata de crecer con cada relación que tenemos.
Todas las personas que llegan a nuestra vida nos enseñan algo, la pareja es de lo que más nos enseña. Igual que hay amigos que entran y salen de tu vida, porque hemos cambiado, porque ya no nos aportan, aunque le quiera mucho a dicho amigo, hay veces en las que no hay ya cosas comunes y, sin dejar de amar a dicha persona, simplemente, ya no comparto las mismas cosas.

Por otro lado, a todo el mundo le atrae más de una persona, el que lo niegue está mintiendo, ¿por qué tenemos que ocultar algo que a todo el mundo le pasa? Que me guste mucho, muchísimo mi pareja no significa que no me pueda gustar otra/s persona/s. ¿Hemos venido a estar toda nuestra vida con una pareja? Si somos realmente felices sí, pero la mayor parte de la gente se queda con su pareja por:
  • el qué dirán
  • porque si nos divorciamos, la sociedad o nuestros padres, o nuestros hijos o eso les hemos ensañado, nos ven que hemos fracasado en mayor o menor medida. Dicen que es una lástima... lástima es no separar una pareja que se aburre junta . Lástima es que las personas se estanquen y dejen de crecer porque su relación no lo permite. Eso es lo realmente triste.
  • por seguir el ideal romántico de que yo estoy con mi media naranja (a lo mejor era tu media naranja a los 20 pero dejó de serlo desde los 40, ¿qué haces aún con media naranja pocha si ahora te has convertido en una sandía?
Por eso hay tan poca gente que se divorcia de buen rollo: cuando no estamos a gusto en una relación, cuando no sumamos sino que restamos, cuando no hay felicidad sino amargura, ¿por qué seguimos juntos? Si en cuanto detectamos un conato de amargura o malestar fueramos lo suficientemente valientes y honestos de analizarlo y ver si quiero seguir o no, pero no por los demás, sino por respeto a nosotros mismos, no llegaríamos a las horribles relaciones de parejas separadas. Como no queremos verlo de inicio, nos empezamos a hacer daño hasta que reventamos y claro, una vez reventados es muy difícil recomponernos y es más difícil asumir la propia cobardía de no haber hecho lo que tenía que hacer. Preferimos echarle la culpa al otro. El otro no es perfecto, pero nunca lo ha sido, ya era así cuando empezamos ¿con qué derecho le pedimos o le exigimos que cambie? Cambiará si quiere, no por amor a mí, cambiará si cambiar le hace más feliz a él/ella. Y si yo no soy feliz de esa manera tendré que cambiar yo o irme, pero no hace falta que me vaya cabreada, me puedo ir con un beso y pensando en qué maravilloso que voy a seguir el camino que me hace feliz, dando las gracias por lo aprendido con esa persona. 

Por cierto, ¿quién ha dicho que la casa tiene que estar ordenada? ¿Ikea? Si el desorden de la casa me hace infeliz, tengo dos opciones:
  • aprendo a vivir feliz con lo que tengo (una persona encantadora que me hace feliz - porque si no tengo esto vuélvase a leer el párrafo anterior - ) y lo que esa persona quiere darme.
  • me piro porque no me compensa, voy a ser más feliz fuera.
¿Quién ha dicho que las tareas del hogar haya que repartirlas? no es cuestión de guerra de sexos, es cuestión de lo que a cada uno le hace feliz: si a mi pareja le gusta vivir con cierto desorden y cierta falta de limpieza porque prefiere gastar su tiempo y dinero en otra cosa ¿por qué le tengo que exigir que tiene que hacer la mitad de las tareas que yo considero? ¿porque yo tengo necesidad de más orden y más limpieza? Esa persona puede de vez en cuando hacer algo que a mí me guste, ordenar o limpiar más pero, como no lo está haciendo por ella misma sino por mí terminará echándomelo en cara, porque ha sido un esfuerzo. 
Las personas a las que les gusta todo ordenadito tendrán que buscar fórmulas para no exigir a otro lo que no quiere hacer. No hay que hacer 50-50, cada uno hace en función de lo que necesita y le gusta. Hay tantas cosas que hacemos porque la sociedad dice que es lo que hay que hacer y que nos hacen infelices... 
Suponemos que la casa no está muy ordenada o limpia, pero es un nivel de limpieza más que aceptable en este mundo (miremos con perspectiva, el polvo es parte del mundo) y viene mi madre a comer, tengo dos opciones:

  • agobiarme porque viene mi madre, tirarme la mañana limpiando aunque no me apetezca mucho (hay veces que a uno le ape limpiar pero otras, reconozcámoslo, no nos apetece nada pero lo hacemos porque nos da vergüenza que nos critiquen). Cuando llega está todo superordenadito.
  • Cuando llega mi madre, le doy un beso y me dice que qué desorden tengo, o cualquier otro comentario, le digo que he preferido estar mi mañana de domingo haciendo el amor...
Ahora diríamos que no le puedo decir esto último a mi madre porque te empieza a decir cosas... De nuevo ¿por qué lo que yo hago tiene que hacer feliz a mi madre en vez de hacerme feliz a mí? ¿soy parte de esa sociedad que critica cuando las cosas no son como deben? ¿somos "la madre"? ¿Dejamos a los demás ser felices? ¿nos dejamos a nosotros ser felices o nos exigimos hacer "lo que debemos"?


domingo, 29 de mayo de 2011

¿El sexo es tan normal?

Afortunadamente soy una mujer, no soy mayor y tengo pareja estable, con lo que puedo hablar de sexo sin que piensen que soy un salido, o un viejo verde o una guarrilla.

¿Por qué si el sexo es algo natural es tan malo que nos pillen? Incluso que sea con mi pareja y en mi casa, "me muero de la vergüenza" diríamos. ¿En qué quedamos? Es bueno para mi piel y mi pelo pero ¿se me cae la cara de vergüenza si me pillan?

Si es tan bonito y tan natural, tan "yo no tengo ningún problema en hablar de sexo", ¿cómo es que hay que practicarlo tan a escondidas que apenas hayamos pillado a nadie in fraganti...?

No es que nos de vergüenza que nos vean, es que nos da vergüenza hasta que otros siquiera imaginen que lo estamos haciendo. No ya que nos oigan...

Se supone que a mí el sexo nunca me han dicho que sea malo pero claro, una cosa de la que no se habla ni se ve, muy bueno tampoco podía ser... Y eso es lo que les transmitimos a nuestros hijos, que captan lo que hacemos no lo que decimos: decimos que es normal pero no actuamos como si fuera normal.

Por otro lado la iglesia te dice que es pecado. ¿Por qué va a ser malo algo que no hace daño a nadie? un pecado es aquello que no es bueno, algo que hace un mal pero, el sexo ¿a quién se hace daño?

Los adolescentes, ¿follan o hacen el amor? Porque si han aprendido de lo que ven, lo único que ven en este sentido son pelis porno en las que el amor no rezuma, la verdad... Yo creo que en su vida han visto hacer el amor... con lo que se creen que hacerlo es eso: fuerza, pasión loca, correr mucho... Perdón pero el amor de todos los días no es ese.

El amor se hace con respeto, con un gran respeto por nuestro cuerpo y el de la otra persona, porque nos estamos dando amor, da igual que conozcamos hace 30 años a la persona o que sea hace sólo un par de horas, debemos tener y tenernos respeto.
Para mucha gente hacer el amor se ha convertido en algo de orgullo o prepotencia. Me suena al viejo Oeste, si mato a uno me hago una muesca en la pistola y si me tiro a uno o una se hace lo mismo en la punta... Obviamente, aquí no hay respeto, no se trata de tirarse a uno o a trescientos, sino de hacerlo con respeto y entendiendo que debemos hacer el AMOR, no follar, que no es lo mismo, y abunda mucho más de lo segundo que de lo primero. Y así nos va.

Nos faltamos al respeto cada vez que estamos con alguien que no nos valora en todo nuestro ser, no sólo en el físico, que no nos respeta. ¿Dejaríamos a un guarro entrar en nuestra casa y comer de nuestra mesa, poner los pies encima o decir cosas malsonantes o nos sentiríamos que nos falta al respeto? ¿Por qué hay mujeres que se dejan tratar así, sin respeto? A lo mejor les han enseñado o han visto en sus casas que eso es lo que hay si eres mujer.

Oí una vez a unas chicas que se querían poner más tetas para gustarle más a los hombres. No tenemos que gustarle más a los hombres ni a las mujeres, nos debemos de gustar más a nosotros mismos, y el que no le guste que no mire. Si le gusto más a un hombre porque tengo tetas no creo que me esté respetando mucho.

En esto hay una gran diferencia: ¿me pongo un escote porque me encanto, porque estoy guapísima; o me pongo un escote para que otros me miren y me valoren y así rellenen ese hueco de autoestima que no soy capaz de llenar yo sola? Eso lo debemos responder cada una, no debemos juzgarlo los demás, porque no somos quien para erigirnos jueces sobre lo que hacen otros, eso es perverso, sobre todo si a mi no me hace mal (porque si me hace mal lo que otro se ponga, es que sufro de envidia, verde envidia).

El sexo debería ser normal, y quitar esos miedos a enfermedades, a embarazos... No digo que no exista esa posibilidad, pero es como si me dijeran que no viajara porque me puedo matar con el coche y por ello me quedara encerrado en mi casa cuando en realidad quiero salir y ver mundo.
Pero tampoco estemos en el extremo opuesto, no vayamos a 200 por la carretera o sin cinturón o sin carnet. Cuando se hace algo hay que ser conscientes de los riesgos que entraña, por eso no te dejan conducir a los 8 años, porque puede ser peligroso para ti mismo.
Tampoco te respetes tan poco que hagas o dejes de tener sexo por lo que otros piensen, no por lo que tú sientas, sean tus amigos o tu novio, tu madre o el cura. Nadie más que tú sabe lo que es mejor para ti y nadie que te respete de veras te debe pedir ni presionar ni chantajear emocionalmente para que hagas o dejes de hacer algo que tú quieres o no quieres.

domingo, 15 de mayo de 2011

Elegir mi vida en cada momento

A la hora de afrontar algo malo o regular que nos llega y no podemos cambiar tenemos dos posibilidades:
  • quejarnos hasta la saciedad y aburrir a todos y a nosotros mismos.
  • cambiar nuestro punto de vista y recibir lo bueno que tenga tal situación.
Hay personas y situaciones que aparentemente no hemos elegido pero que llegan. Cosas que no son justas, cosas que no merezco, mala suerte, personas insoportables... si, si, ya, ya, lo que sea pero, ¿de qué narices me sirve quejarme de algo que no puedo cambiar? 
¿Para relajarme? lo dudo, a veces es necesario contar algo para alejarme de la situación y poder verla con perspectiva y, al contarlo, lo consigo, con lo que no se trata de una queja sino que es un replanteamiento de la situación para verla desde más arriba.
Quejarse es caer en la trampa de darle vueltas al asunto, remover la porquería sin ninguna intención de hacer nada con ella, sólo quejarse. En este caso uno no se siente mejor, no se ha desahogado porque, en cuanto llega otra oportunidad de quejarse, volvemos a hacerlo.
Desahogarse es en cierta manera limpiarse, con lo que uno se queda limpito y mejor (des-ahogarse es salir del agua donde me ahogaba).
Al quejarnos nos quedamos igual de sucios que cuando empezamos la queja, a veces incluso peor porque, para victimizarnos, ampliamos nuestra queja y así podemos darnos más pena.

Retomemos: tenemos una situación que no podemos cambiar. Por ejemplo, tenemos un profesor idiota que no enseña y vamos a su clase cabreados por ello. Si vamos cabreados y esperando un profesor imbécil y que no enseña, ¿qué encontraremos? un profesor imbécil y que no enseña. ¿Pero qué pasa si hoy decido utilizar la energía que uso en quejarme en estar de buen humor y esperar que hoy algo voy a aprender? Puedo pensar que no es tan capullo, que es una persona que tiene sus problemas y que también hay que ver la paciencia que tiene que tener para aguantar a mi compañero Felipito que menudo plasta es... O las voces que pegamos, o el poco caso que le hacemos... Hoy, voy a decidir, porque yo puedo decidir por mí mismo, no siguiendo a la masa, decido elegir ser más feliz en sus clases y para ello veo todo lo bueno que tiene la situación en la que me encuentro: estoy sentado, nadie me obliga a hacer nada, hace bueno, tengo compañeros que aprecio y con los que me lo paso bien y no tengo porqué faltarle el respeto a nadie, ni a los listos ni a los tontos ni a los profesores idiotas...
Un paso más allá, decido, además, ya que tengo que estar una hora allí, comprobar de qué me entero. Porque de algo siempre me entero cuando atiendo y pienso que me voy a enterar. 

Tanto si creo que puedo, como si no, es cierto. 

Por tanto, tanto si pienso que soy capaz de entender lo que dice el profe como si no, es también cierto.
Si en vez de lamentarme de la clase y tirarme una hora quejándome antes de entrar, otra hora refunfuñendo durante la clase y otra hora indignándome por lo que ocurrió otra vez, con lo cual se me pone mala la sangre, ¿qué tal si decido que hoy voy a aprender un poco y luego me alegro de que sé algo más de lo que sabía al entrar? que soy unas ecuaciones más listo/a que cuando entré. No me fijo en que, de una hora, sólo me he enterado de algo, sino de ¡qué guay que me he enterado de algo! ¡soy algo más listo que hace un rato!.
A veces las personas se comportan mal con nosotros porque nosotros esperamos que se comporten mal y ya llevamos hasta mala cara. 

Puede ser que yo vaya con mi mejor cara y mi mejor corazón y el otro siga estando de mala uva, pero esa es su elección, y le hace mal a su riñón, no al mío. Yo escojo no estar de mal humor, estés tú como estés y seas tú como seas y, además, como quiero sacarle provecho a todas las situaciones (quiero sumar con cada experiencia de mi vida, no restar ni hacerle mal a mi riñón), elijo que no tengas poder sobre mí, que no puedas decidir si voy a tener una mala hora.
Además, si pienso que hoy el profe estará de mejor humor y le trato como si lo estuviera te sorprenderás de que lo esté...

Galletas integrales con aceite de oliva

  • De 230g a 210 g de harina integral 
  • 70 g harina normal 
  • 2 g de levadura de repostería 
  • 1 huevo 
  • 150g de aceite de oliva 
  • 5g de canela molida 
  • De 130 gr de azúcar de caña
  • pizca de sal 
Poner todo en la Th menos las harinas y la levadura. 1' velc. 6
Poner las harinas revueltas con la levadura. 1' espiga.
Sacar del vaso y dejar un rato en el frigo

Estirar la masa entre dos láminas o film. A mí me salen dos láminas para dos bandejas de horno. Luego las corto con un cortapastas y hornear (no hace falta separarlas, se separan luego) a 180º unos 15' a 20' según grosor. Mejor no dejarlas muy hechas porque luego se secan.

Aprender a elegir

Parece que mucha gente no sabe elegir, y no porque no elija, que lo hace, sino porque no renuncia a lo no elegido con lo que no disfruta de su elección.
Es decir, si nos decidimos por irnos con unos amigos a la playa no podemos elegir, a la vez, ir a la montaña. Y lo menos recomendable para la felicidad de esa persona es elegir irse a la playa pero pensando en lo chulo que sería haber ido a la montaña y en lo que te estarás perdiendo: te impides disfrutar de tu elección.
Hay gente que, aún después de elegir, se lamenta de lo perdido, lo descartado, en vez de alegrarse de lo ganado: lo elegido. ¿De qué grupo eres? :)